El Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, a través de la Estación de Viticultura y Enología de Navarra (EVENA), ha iniciado un ensayo experimental en su finca de Sabaiza (Ezprogui) para investigar cómo se adapta el cultivo de la vid al cambio climático e identificar las variedades y prácticas que mejor resistan sus efectos.
Un problema que ya se nota en la copa
El aumento de temperaturas y de los periodos de sequía está acelerando la maduración de la uva, elevando su contenido en azúcar y reduciendo la acidez: el resultado son vinos más alcohólicos, menos frescos y con perfiles aromáticos distintos a los tradicionales. La circunstancia preocupa especialmente a un sector que atraviesa una situación de crisis y cuya estrategia en Navarra no pasa por producir más, sino por mejorar la calidad y reforzar la diferenciación varietal.
El consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, José Mari Aierdi, lo resumió así: «los efectos del cambio climático son una realidad que inexorablemente va a ir a más en todos los ámbitos y la investigación vitivinícola para adaptarnos a estos escenarios se ha convertido en un reto de primer orden para el sector del vino en Navarra, donde claramente debemos apostar por la innovación, diferenciación, la calidad y el prestigio de nuestras marcas para convertir la crisis en una oportunidad».
Una parcela elegida por su ubicación estratégica
El viñedo ocupa aproximadamente una hectárea en Sabaiza, un paraje de la Merindad de Sangüesa/Zangoza, seleccionado por tres motivos: sus 820 metros de altitud —cuando históricamente pocos viñedos navarros superan los 600 metros—, un suelo rico en nutrientes con buena capacidad de reserva de agua, y unas condiciones geográficas y climáticas idóneas para el ensayo.
Allí, EVENA estudia el comportamiento, la capacidad de adaptación y la resiliencia de 25 variedades de uva —15 tintas y 10 blancas— de distintos orígenes, a las que se suman otras 3 variedades autóctonas recuperadas: ‘oneca’, ‘musa’ y ‘berués’. En total, 28 variedades bajo observación.
Todo el sector, sobre el terreno
El consejero Aierdi visitó la parcela junto al director general de Desarrollo Rural, Rubén Goñi, y un grupo amplio de profesionales del vino: investigadores, bodegas, productores y representantes del Consejo Regulador de la DO Navarra, la Asociación de Bodegas de Navarra (ABN), el colectivo Viticultura Viva, las organizaciones agrarias, la sociedad pública INTIA, la UPNA y la Universidad de Navarra.
A la visita fueron invitados también Sergi de Lamo y Jesús Yuste, director general y coordinador científico respectivamente de la Plataforma Tecnológica del Vino (PTV), asociación estatal de referencia en investigación e innovación vitivinícola. La presentación corrió a cargo de Ana Sagüés y Félix Cibriáin, del equipo técnico de EVENA, y el acto se cerró con una degustación de producto Reyno Gourmet y una cata de los vinos experimentales de oneca y berués, elaborados por el equipo enólogo de EVENA, Alfredo Rueda e Izaskun Oria.
El proyecto busca, a partir del cultivo, la cosecha y el seguimiento de las vides seleccionadas, definir una metodología de validación de ensayos de adaptación al cambio climático que pueda estandarizarse y replicarse en el resto del sector productivo.
Por qué importa
El vino es uno de los sectores agroalimentarios navarros más expuestos al cambio climático y también uno de los más reconocibles internacionalmente. Que la administración, la investigación pública y el propio sector productivo trabajen juntos para anticiparse —antes de que la presión climática obligue a improvisar— es una señal de gestión a largo plazo que refuerza la credibilidad de Navarra como territorio agroalimentario innovador y bien gobernado.
Fuente: navarra.es