- La industria agroalimentaria navarra se ha consolidado como uno de los principales motores económicos de la Comunidad foral gracias a un ecosistema que combina producción agrícola, capacidad industrial, innovación y vocación exportadora.
- El sector vive una nueva fase de transformación marcada por inversiones cercanas a los 200 millones de euros destinadas a ampliar capacidad productiva, automatizar procesos e impulsar nuevos proyectos industriales.
- Navarra acompaña este crecimiento mediante políticas públicas de apoyo a la inversión, innovación alimentaria y desarrollo empresarial, reforzando el atractivo del territorio para nuevos proyectos agroindustriales.
El sector agroalimentario navarro atraviesa una nueva etapa de expansión marcada por la inversión industrial, la innovación tecnológica y la creciente internacionalización de sus empresas.
Históricamente ligado a la identidad económica de la Comunidad foral, el sector vive ahora un proceso de transformación que está redefiniendo parte de su estructura productiva y reforzando su posición como uno de los principales polos agroindustriales del norte de España.
Las cifras ayudan a entender la dimensión de ese fenómeno. Actualmente, la agroindustria representa cerca del 5 % del PIB navarro, genera alrededor de 30.000 empleos directos e indirectos y constituye una de las principales actividades exportadoras del territorio.
Pero más allá de los datos, el momento que atraviesa el sector se percibe sobre todo en el dinamismo inversor que muestran muchas compañías y en la aparición de nuevos proyectos industriales ligados a ámbitos como la automatización, la logística de frío, la sostenibilidad, la alimentación saludable o la biotecnología aplicada a la alimentación.
Durante los dos últimos años, las empresas agroalimentarias han movilizado cerca de 200 millones de euros en inversiones industriales en Navarra. Buena parte de esas actuaciones se concentran en la Ribera, donde se está configurando un potente corredor agroindustrial apoyado en disponibilidad de suelo, cercanía a las zonas productoras, capacidad logística y una larga tradición industrial vinculada a la alimentación.
En este contexto, el consejero de Industria y de Transición Ecológica y Digital Empresarial, Mikel Irujo, considera que Navarra ha conseguido construir un ecosistema especialmente competitivo para el desarrollo de nuevos proyectos agroindustriales. “Navarra cuenta con un ecosistema agroalimentario altamente especializado, con empresas capaces de competir en mercados internacionales y con una gran capacidad de adaptación a los nuevos retos tecnológicos, industriales y medioambientales. La combinación entre industria, innovación, sostenibilidad y colaboración público-privada está permitiendo desarrollar proyectos empresariales cada vez más competitivos y con mayor valor añadido”, destaca.
El concejero subraya además que la Comunidad foral dispone de factores especialmente valorados por las compañías que buscan crecer o implantarse en nuevos territorios: capacidad industrial, experiencia exportadora, acceso a talento especializado, centros tecnológicos y una amplia red de apoyo institucional y financiero.
Precisamente, buena parte del atractivo que hoy presenta Navarra para nuevas inversiones reside en la fortaleza de un ecosistema que combina producción agrícola y ganadera, industria transformadora, tecnología, logística y conocimiento especializado. El territorio ha conseguido desarrollar una cadena de valor muy integrada donde conviven grandes grupos empresariales, cooperativas, pymes industriales, startups alimentarias y centros tecnológicos capaces de acelerar procesos de innovación y transferencia de conocimiento.
Ese entorno explica por qué muchas compañías están reforzando actualmente sus capacidades productivas en Navarra o por qué grupos internacionales han elegido la Comunidad foral para desarrollar nuevas inversiones.
ECOSISTEMA EN PLENA EXPANSIÓN
Uno de los ejemplos más representativos del momento que vive el sector es el proyecto impulsado por Congelados de Navarra en Arguedas. La compañía desarrolla una inversión de 59,5 millones de euros destinada a ampliar capacidad productiva y reforzar su posicionamiento dentro del segmento de vegetales congelados, una de las grandes especializaciones agroindustriales del territorio. El proyecto permitirá además generar alrededor de 110 nuevos empleos.
La operación refleja también el peso creciente de la industria del congelado en Navarra. La Comunidad foral ha logrado consolidar un ecosistema altamente competitivo en este ámbito gracias a la proximidad a zonas agrícolas, la experiencia industrial acumulada y la presencia de operadores especializados en logística de frío.
Esa misma lógica explica las inversiones que actualmente impulsan compañías como Gelagri y Lineage en Milagro. La empresa francesa especializada en vegetales congelados desarrolla una actuación cercana a los 15 millones de euros, mientras que el operador logístico internacional amplía sus instalaciones con más de 12.000 metros cuadrados adicionales dentro de una operación conjunta valorada en 17,1 millones.
La presencia de Lineage resulta especialmente significativa porque confirma el creciente interés de grandes operadores internacionales por el ecosistema agroindustrial navarro. Considerado uno de los principales grupos mundiales de logística de frío, la compañía ha convertido Navarra en una de sus plataformas estratégicas para operaciones vinculadas al sur de Europa.
El crecimiento industrial también alcanza a otros segmentos de la alimentación. En Funes, sin ir más lejos, Elaborados Naturales de la Ribera ejecutó recientemente una inversión de 40 millones de euros destinada a ampliar instalaciones y desarrollar nuevas líneas productivas vinculadas a alimentación preparada y productos de conveniencia, una de las categorías con mayor crecimiento dentro de la industria alimentaria. El proyecto prevé además la creación de alrededor de 300 puestos de trabajo.
La expansión de la agroindustria navarra está atrayendo igualmente a nuevas inversiones de compañías multinacionales ya establecidas ya en el territorio. Es el caso de la multinacional peruana Virú, especializada en espárrago y alcachofa, que ha decidido invertir cerca de 20 millones de euros en Marcilla para ampliar capacidad productiva y reforzar exportaciones hacia mercados internacionales.
También el grupo Aceites Sandúa ha puesto en marcha una nueva planta en la Ciudad Agroalimentaria de Tudela (CAT) mediante una inversión cercana a los 10 millones de euros, reforzando así su crecimiento internacional y la alianza estratégica desarrollada junto a Migasa a través de Oleosandúa. Mientras que, Urzante, anunció una inversión de 35 millones de euros que le permitirá incrementar su plantilla en 80 personas así como ampliar su capacidad de almacenamiento de aceite con nuevos tanques de acero, cuyo volumen pasará de 40 a 60 millones de litros. En la actualidad, esta compañía cuenta con 140 trabajadores.
A ello se suman proyectos como el desarrollado por Intermalta en San Adrián, donde la compañía aumentará un 28,5 % su capacidad productiva, o la inversión impulsada por Monbake en Tajonar, cercana a los 20 millones de euros, dentro del proceso de expansión desarrollado tras la adquisición de Berlys por parte de CVC Capital Partners.
CAPITAL INTERNACIONAL Y CONSOLIDACIÓN EMPRESARIAL
La llegada de nuevas inversiones coincide además con un intenso proceso de consolidación empresarial dentro del sector agroalimentario navarro. En los últimos años, varias compañías han protagonizado operaciones corporativas que reflejan tanto la madurez industrial del ecosistema como el creciente interés de grupos internacionales y fondos de inversión especializados.
Uno de los movimientos más relevantes ha sido la adquisición de UVESA por parte del grupo ucraniano MHP, operación respaldada mediante una OPA que alcanzó el 91,77 % del capital tras recibir el visto bueno de la CNMC.
También destacan operaciones como la compra del grupo holandés Oerlemans Foods por parte de Grupo Virto, movimiento que ha permitido reforzar su posicionamiento dentro del mercado europeo de vegetales congelados, o la adquisición de Berlys por parte de CVC Capital Partners, origen del actual grupo Monbake.
La entrada de capital inversor no se limita únicamente a grandes operaciones industriales. Navarra está viendo crecer también un ecosistema vinculado a foodtech, biotecnología y emprendimiento alimentario que comienza a captar el interés de fondos especializados.
La entrada de capital inversor no se limita únicamente a grandes operaciones industriales. Navarra está viendo crecer también un ecosistema vinculado a foodtech, biotecnología y emprendimiento alimentario que comienza a captar el interés de fondos especializados. En este contexto destaca la actividad de Stellum Food&Tech, vehículo especializado de Stellum Capital, dotado con 48 millones de euros y donde Sodena, la sociedad pública dependiente del Gobierno de Navarra, ha comprometido 2,5 millones. Precisamente, gracias a este vehículo se han impulsado operaciones estratégicas en compañías navarras como Envaplaster – donde tomó un 40 % del capital en 2022 –, la biotecnológica Lev2050 – con la adquisición del 25 % junto a Inveready en 2024 – o Huerta de Peralta, a cuyo capital se incorporó en 2026.
Por otro lado, y siguiendo esa misma línea, también existen otras fuentes de financiación similares como el Tech Transfer Agrifood, dotado con 14 millones de euros, en el que Sodena ha comprometido 300.000 euros y del que han resultado beneficiarios, entre otros. Cocuus y MOA Foodtech.
DE LA INDUSTRIA ALIMENTARIA A LA BIOECONOMÍA
La transformación de la agroindustria navarra no se explica únicamente por el crecimiento productivo. Buena parte de los nuevos proyectos empresariales están ligados además a sostenibilidad, economía circular, valorización de subproductos o alimentación saludable.
Uno de los ejemplos más representativos es el proyecto Circfood impulsado por Urzante, iniciativa centrada en reutilización de subproductos agroalimentarios y que ya ha conseguido reintroducir seis subproductos dentro de la cadena de valor alimentaria.
La biotecnología aplicada a alimentación gana igualmente protagonismo dentro del ecosistema navarro. La startup Lev2050, instalada en Aizoáin, trabaja en el desarrollo de microorganismos destinados a optimizar procesos agroalimentarios mediante soluciones de base biotecnológica.
También Real Green Food desarrolla en Lodosa una inversión cercana a 2,5 millones de euros vinculada a producción sostenible de germinados y proteína vegetal, una de las áreas con mayor crecimiento dentro de la nueva industria alimentaria.
En paralelo, empresas como Timac Agro, reconocida con el Premio Cámara Navarra a la Innovación 2025, continúan desarrollando fertilizantes de nueva generación y reforzando su presencia internacional en más de 30 países.
UN ECOSISTEMA DE TECNOLOGÍA, CONOCIMIENTO Y COLABORACIÓN
La fortaleza del sector agroalimentario navarro se apoya también en la existencia de una potente red de apoyo tecnológico e institucional.
Navarra cuenta con agentes especializados como el CNTA (Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria), uno de los principales referentes europeos en innovación alimentaria y seguridad alimentaria; INTIA, especializada en transferencia tecnológica agraria; o el clúster NAGRIFOOD, que agrupa a más de 80 empresas y entidades vinculadas a toda la cadena agroalimentaria.
Este ecosistema facilita la conexión entre industria, tecnología y conocimiento, acelerando el desarrollo de nuevos productos, procesos industriales y modelos de negocio.
A ello se suma el papel desempeñado por Sodena e Invest in Navarra, que trabajan para facilitar la implantación y crecimiento de nuevos proyectos empresariales mediante acompañamiento institucional, apoyo financiero y conexión con el tejido industrial y tecnológico del territorio.
La sociedad pública participa además en operaciones de coinversión, financiación y apoyo empresarial. Entre otras actuaciones recientes, Sodena facilitó financiación y avales por valor de 5 millones de euros a UVESA; y participó, junto al empresario Santiago Sala, en una operación de inversión de 350.000 euros en El Caserío de Tafalla destinada a reforzar la viabilidad y continuidad de esta empresa navarra especializada en la fabricación de caramelos de alta calidad. Al mismo tiempo, se incorporó al capital de The Real Green Food (Gvtarra) para apoyar el fortalecimiento de su modelo de negocio y su crecimiento dentro del segmento de alimentación vegetal y conservas.
“La combinación entre industria, innovación, sostenibilidad y colaboración público-privada está permitiendo desarrollar proyectos empresariales cada vez más competitivos y con mayor valor añadido“
MIKEL IRUJO
Consejero foral de Industria y de Transición Ecológica y Digital Empresarial
La Ribera concentra buena parte de las nuevas inversiones agroindustriales
La concentración de inversiones desarrolladas durante los últimos años ha convertido a la Ribera navarra en uno de los principales polos agroindustriales del norte peninsular.
Municipios como Arguedas, Milagro, Marcilla, San Adrián, Peralta o Tudela concentran actualmente proyectos ligados a congelado vegetal, logística alimentaria, alimentación preparada, aceites o ingredientes alimentarios.
La disponibilidad de suelo industrial, la cercanía a zonas productoras y la existencia de infraestructuras especializadas han favorecido la aparición de un potente corredor agroindustrial capaz de atraer tanto nuevas inversiones nacionales como grupos internacionales.
Espacios como la Ciudad Agroalimentaria de Tudela (CAT) se han convertido además en uno de los principales nodos de actividad del sector gracias a la concentración de empresas, servicios e infraestructuras ligadas a producción y transformación alimentaria.
Innovación, frío industrial y sostenibilidad marcarán el futuro del sector
El sector agroalimentario navarro está evolucionando rápidamente hacia modelos cada vez más intensivos en tecnología, automatización e innovación.
La incorporación de inteligencia artificial, análisis de datos, automatización industrial o soluciones biotecnológicas está permitiendo desarrollar procesos más eficientes, sostenibles y adaptados a las nuevas demandas de consumo.
A ello se suma el crecimiento de ámbitos como foodtech, proteína vegetal, valorización de subproductos o bioeconomía, segmentos donde Navarra empieza a consolidar un ecosistema especializado apoyado en startups, centros tecnológicos y fondos de inversión.
La transformación refleja cómo la Comunidad foral ha pasado de construir históricamente su liderazgo agroalimentario sobre la conserva vegetal y la transformación agrícola a desarrollar actualmente una agroindustria mucho más diversificada, tecnológica e internacionalizada.